En breve

Me llamo Héloïse, tengo 35 años, vivo cerca de Nantes (Francia), y soy profesora de francés (FLE): enseño francés a extranjeros, y estoy especializada en la enseñanza del francés para vivir y trabajar en Francia. Mi gran satisfacción es poder acompañar a las personas en sus proyectos, darles medios para que lleven su vida como deseen.

Soy profesora profesional de francés: estoy cualificada -Master 1 en Didáctica del francés como lengua extranjera con notable- y he enseñado en España, Escocia y Francia. También estoy cualificada para dar exámenes DELF y DALF (todos los niveles).

Me apasionan la interculturalidad, la variación del lenguaje especialmente en el habla, y las prácticas de aprendizaje activo.

Hablo francés, español e inglés.

Por qué me hice profesora de francés

Me hice profesora de francés para ayudar a las personas a volverse autónomas en su vida en Francia; más concretamente, para darles los medios y el deseo de crear relaciones sociales, vivir bellas experiencias y llevar a cabo sus proyectos personales y profesionales.
No me hice profesora de francés para «jugar a la escuela», sino para acompañar a las personas: entiendo la importancia del idioma en el proceso de adaptación en un país extranjero.

Lógicamente, lo que más me apasiona en mi trabajo es:
– lo intercultural: todo lo relacionado con la integración sociocultural de las personas en un país, las diferencias culturales, así como las transformaciones de la identidad al vivir en otro país,
– la lengua oral y todas sus variantes según el contexto más o menos formal, según el contexto generacional, regional, etc., y por supuesto el aprendizaje de la lengua oral, es decir, las interacciones orales, la comprensión del francés hablado en la vida real, la pronunciación,
– la ingeniería pedagógica: establecer planes de aprendizaje mediante enfoques activos que permitan a las personas apropiarse mejor de la lengua y la cultura.

Mi experiencia con los idiomas

Doy clases de francés, ¡pero también aprendí idiomas! Actualmente hablo tres.

El francés es mi lengua materna.

Empecé a aprender español en el instituto, lo seguí estudiando después y me licencié en filología hispánica. Luego viví en España durante 3 años. Cuando llegué ¡me dijeron «hablas como un libro»! Ahí fue donde realmente aprendí a hablar. Ahora hablo español todos los días desde hace 14 años. He llegado a un nivel C1 o C2.

Entré en contacto con el inglés de niña, a través de libros y cintas que me compraba mi madre. Luego empecé a aprender inglés en la escuela secundaria, y luego seguí estudiándolo durante mis estudios universitarios como asignatura extra. De 2011 a 2015 viví en Escocia. Ahora tengo un nivel B2.

Me gustaría seguir mejorando mi inglés, y empezar a aprender un nuevo idioma, pero aún no sé cuál.

Mi experiencia de un país a otro

Mi primera experiencia de vivir en un país distinto de Francia fue en España. Primero Almería, luego Granada. Después del sur de España, me fui al norte de Escocia: a Aberdeen, y luego a Edimburgo. Finalmente, regresé a Francia.

Cuando uno/a se traslada de un país a otro, de una cultura a otra, su identidad cambia y se transforma. Siempre hay un tiempo de adaptación al nuevo lugar, que puede ser más o menos largo y más o menos difícil, porque la organización de la vida es diferente, los hábitos cotidianos son diferentes, la forma de comunicarse es diferente, el clima es diferente, etc. Te adaptas poco a poco y, al adaptarte, acabas perteneciendo a dos culturas, o más bien a una mezcla de las dos: tu cultura de origen y tu cultura de adopción. Poco a poco te vas haciendo multicultural. Fue lo que a mí me pasó.

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